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Indefensión de las nuevas masculinidades

La Situación actual del hombre va encaminada a ser objeto experimental histórico. En plena transición del nuevo hombre S.XXI, no es tarea fácil cambiar ideas anteriores, marcadas por politicas y normas sociales anticuadas. Muchos de los hombres de este siglo, se encuentran en una situación inescapable; el déficits motivacional y emocional produce en este género nuevos mecanismos patológicos.

Las manifestaciones son de indefensión aprendida, ante una realidad que acorrala y no ayuda a evolucionar. Las atribuciones actuales sobre el hombre, siguen sin realizarse bajo una comunicación reciclada. Se continua realizando congeturas precipitadas, forjando silenciosamente síntomas de fracaso y de indefensión.

Frecuenta la pérdida de autoestima como característica univariante, padecen de este deterioro casualmente el conjunto de todos los hombres que acuden a consulta. Cuando llegan explican sus experiencias se sienten derrotados, luchando ante un futuro incierto. La motivación trastocada y sometida por situaciónes inescapables y donde no suelen encontrar soluciónes a sus problemas sociales.

Sufen de déficit cognitivo cuando los resultados esperados sobre incertidumbres, no estan relacionados con el suceso. En un divorcio, la última palabra la tiene el hombre, junto con la precariedad laboral y los problemas económicos les es imposible realizar una vida nueva. Suelen invadirles la depresión y ansiedad en todos ellos; la autoestima, sufre en demasia consideran se les avandona ante una situación precaria. (Fronkel y Snyder, 1978).

Enfrentarse a la vida les provoca apatía, indiferencia y derrotismo. La indefensión aprendida, conduce a la perpetuación de la desigualdad de oportunidades (entre hombres y mujeres) siendo fuente de superación de una de las principales condiciones para avanzar en la construcción de una sociedad más justa y en la actualidad parece no cumplirse (Díaz-Aguado, Segura, Martínez Arias et al, 1996).

Tenemos una juventud masculina a la cual debemos de enseñarles y mostrarles  no han de decantarse por ideas absolutistas. Los sucesos actuales nos conducen a preocuparnos por educar estas nuevas masculinidades e intentar no experimentar con el hombre. Intentar no acorralar y , enseñar desde la humildad caminando desde la igualdad.

No tender a educar con distorsiones detectadas en los pensamientos automáticos, como así lo aseguran  (Beck, 1979; McKay, Davis y Fanning, 1981) y no se cumplen. son:

  1. filtraje, centración o «visión de tunel», sólo se ve o se recuerda un aspecto de la realidad con la exclusión del resto.
  2. pensamiento dicotómico y polarización, tendencia a percibir la realidad en términos de «blanco o negro», pasando de un extremo al otro sin considerar posiciones intermedias.
  3. sobregeneralización, extraer conclusiones excesivamente generales en cuestiones que deberían expresarse en términos parciales.
  4.  fatalismo, percepción de falta total de control sobre los acontecimientos que se viven, sesgo que subyace a la indefensión, y conduce a la pasividad y al desánimo.
  5. confusión de las emociones con la realidad, o tendencia a creer que lo que se siente como verdadero, necesariamente debe de ser.

Evitar este tipo de educación para una sana evolución del hombre nuevo.

Continuará….